3 de mayo de 2006

La semana mágica

Ésta en la que estamos es una de las semanas mágicas del año. Y no porque se va a celebrar en Madrid un festival de sexo, no. Tampoco porque se vean brujas por el cielo, salga la Santa Compaña o se nos aparezca Harry Potter acompañado de Dumbledore, sino porque tiene, para el común de los mortales, cuatro días laborables, y para los madrileños SÓLO TRES, por lo que doy públicamente las gracias al que puso el día de la Comunidad a continuación de un día festivo. ¿De quién es el mérito? Puede ser del Alcalde de Móstoles, que le declaró la guerra al francés; o del pueblo de Madrid, que salió a la calle a luchar como un jabato; o de D. Francisco de Goya, que inmortalizó los hechos. En cualquier caso: gracias, gracias, gracias.
Y empecé a escribir esto el miércoles pero, como estamos en la semana mágica, se me ha hecho viernes sin publicarlo. Eso tiene la ventaja de que han pasado más cosas y, por lo tanto, hay más material para comentar. Hoy, por ejemplo, leo que retiran de la programación de la próxima temporada de la Comedia Francesa una obra del austriaco Peter Handkle, por haber participado en las honras fúnebres del asesino Milosevic. Voces a favor, voces en contra... Me recuerda el desplante a Elia Kazan -por su comportamiento durante la "caza de brujas"- cuando le dieron el óscar honorífico a toda su carrera. Y es que la cosa no es fácil: ¿se puede -se debe- separar la actividad de un artista de sus ideas y comportamiento como ser humano? En el caso de Kazan, que ha dejado películas tan emblemáticas como Un tranvía llamado deseo, ¡Viva Zapata!, La ley del silencio, Esplendor en la hierba y El compromiso, parece que sí, porque su debilidad como persona no hace que sus películas sean peores, y sus delaciones iban dirigidas a salvar el pellejo, conducta perfectamente explicable. Pero supongamos que Hitler hubiera sido un magnífico pintor, o Pol Pot un músico sublime... ¿Dónde está el límite? ¿Qué se puede admitir y qué no?
Retomando el tema de Handkle, ¿debería retirarse la obra sólo si exalta la ideología nazi (porque nazi era Milosevic) o, en cualquier caso, es inadmisible la obra de alguien por cómo piensa?
Honradamente, no lo sé; espero opiniones.

5 comentarios:

Pablo dijo...

Difícil cuestión. Parece que cuando se trata de un nazi es muy sencillo condenarlo y retirar su obra -algunos querrían retirar también su persona-. ¿Pero que pasa con los que rodaron bajo el franquismo? ¿O con los admiradores del comunismo (Stalin ha sido el mayor asesino de la Historia)?.

Creo que las obras habría que juzgarlas por su calidad artística y no por la ideología de quien las haga.

jordisf dijo...

mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm, dificil, dificil....

Condenarlo y retirarlo sería, probablemente uns actutud "fascista". Por tanto no tiene sentido. Pero claro...Él LO HARÏA, no como los perritos, pobres ellos. Pero seguro que¨´EL LO HARÍA"...pero eso no quiere decir que nosotros lo hagamos. Seguramente esta es la diferencia entre un fascista a nosotros: Le permitimos hablar, exteriorizarse, realizar obras de arte...ÉL NO LO HARIA, es más ELLOS NO LO HICIERON.
Eso distingue a los fascistas de los que no lo somos.

carlosmf dijo...

Sí, claro, las obras hay que juzgarlas por su calidad artística. Pero ¿cómo reconocer el genio de un hijo de la gran puta? Me da grima sólo pensarlo. No sé...

Pablo dijo...

Es una cuestión de libertad de expresión, como dice Jordi. Si no les permitiésemos expresarse seríamos igual que ellos. Después, todo radica en un ejercicio de crítica personal que nos llevará a aceptar o no lo que hace. En nuestra libertad está el admirar o no su obra.

jordisf dijo...

Pedazo de semana neng !!!!!!!